
La guerra es la ciencia de la destrucción y Kathryn Bigelow lo ha plasmado a la perfección En tierra hostil (The hurt locker). Sus precisos ojos nos muestran uno de los elementos clave de la película: la adicción a la guerra, como los cuerpos masculinos se comportan ante el polvo y el peligro de muerte. La película no quiere denunciar nada, únicamente está absorta en los procesos que abducen al escuadrón que desarticula explosivos colocados por los insurgentes, encabezado por el sargento Will James, papel protagonizado por Jeremy Renner, nominado al Óscar como mejor actor protagonista por esta misma película.
Una de las escenas más peculiares de la película y que a su vez la única que da un poco de respiro en todo el film, el sargento Will James muestra a sus compañeros de escuadrón un baúl donde tienes guardados todos sus recuerdos, los ojos atónitos de sus compañeros contemplan una extensa colección de piezas de artefactos explosivos de cada una de las bombas que ha desarticulado, y las califica con sus propias palabras como: «Cosas que matan». En la película Bigelow nos muestra la virilidad masculina, convirtiendo al sargento Will James un adicto a la adrenalina que sólo percibe dentro de los perímetros de una posible onda expansiva.
La directora desde el inicio de la película demuestra un dominio absoluto de la puesta en escena, que mantendrá la tensión en aproximadamente 130 minutos que dura la película. Dispone escenarios aislados pero vigilados desde la lejanía por miradas curiosas y, en algunos casos, sospechosas. La alternancia de cámara en mano con planos precisos, determinan la ubicación de los personajes dentro de los círculos de riesgo y, además, la estética arenosa se conjuga con un montaje que hace de los diferentes puntos de vista continuos puntos de conflicto y apoyo de un suspense superlativo. La cinta, que ha sido rodada con una magnifica inteligencia y sobriedad, enlaza un escenario de desactivación de bombas tras otro, fijando especialmente su mirada en tres soldados y su progresión dramática.
Asimismo Bigelow es muy precisa a la hora de construir los personajes, trata de huir de subtramas y dramas personales que desvíen la atención del espectador de su único objetivo: mostrar la rutina diaria en territorio iraquí: el sargento J.T. Sanborn (Anthony Mackie) se aferra a los procedimientos ordinarios para sobrevivir el día a día, mientras que el sargento Will James siente la necesidad de la improvisación, y por último, Owen Eldridge (Brian Geraghty) supone un punto entremedio de los otros dos, entre la cordura del primero y la admiración por el segundo. La directora, pero, acaba enfatizando el personaje de Will James como inspirador del grupo y como esclavo de una adicción al peligro.
El resultado final de la película es una muestra excelente de una película ejemplar de suspense adrenalítico, cuyos toques dramáticos no le hacen perder lucidez ante la consolidación de su tesis inicial, la adicción al peligro, a la guerra. En Tierra Hostil invita a una taquicardia constante, pero también a una inquietante reflexión posterior a su visionado.

.jpg)
